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Hoteles rodeados de gargantas y cascadas

Que se vaya terminando la temporada de baño no significa, de ningún modo, que no podamos disfrutar de algunos de los tesoros acuáticos que tenemos más escondidos, algunos sólo al alcance de los más aventureros. Hoy no os hablamos de calas secretas ni pequeñas playas de difícil acceso, sino de saltos y pozas de agua que encontramos en el interior del territorio, pequeñas maravillas naturales que aparecen de la nada, escondidas entre la espesura de los árboles y la frescura del bosque. Y como para llegar hasta ellas deberéis hacer un poco de caminata, no descartéis que os vais a acabar dando un buen baño. De hecho, ¡os lo recomendamos firmemente! Vuestro descubrimiento tendrá otro sabor si el camino de vuelta lo hacéis con la piel empapada de la frescura de estas aguas de montaña.

 

Empezamos en el Alt Empordà, donde podréis alojaros en el Almadraba Park Hotel de Roses. Situado sobre un promontorio sobre el mar, este hotel acoge a sus visitantes en 66 confortables habitaciones. Su piscina de agua de mar y sus terrazas le dan un encanto especial que acompaña una magnífica oferta gastronómica y un esmerado servicio. Será vuestro punto de partida hacia el Salto de Fitó, en la zona de la Jonquera. Dentro del paraje natural de la Albera os espera este impresionante salto de casi 60 metros de altura, en el transcurso del río Llobregat del Empordà. Para poder
disfrutarlo con toda la intensidad podéis dejar el coche en El Pertús y encontraréis una ruta circular de poco más de 8 kilómetros, que cuenta con un singular puente de madera colgante que os dará acceso al espectacular Salto de Fitó. A sus pies, una garganta rodeada de grandes chopos os espera para remojaros mientras disfrutáis de uno de los espectáculos naturales más auténticos del Empordà.

 

Ahora queremos hablaros de otro hotel con encanto, de carácter familiar ideal para regalar una estancia confortable y bien merecida. Es el Hotel Can Miquel, situado en la playa Cala Montgó de l’Escala. Es un establecimiento de la auténtica Costa Brava, con el Macizo del Montgrí terminando abruptamente en acantilado. 37 habitaciones dobles, todas reformadas recientemente, y que cuentan con piscina privada, piscina climatizada descubierta, dos pistas de tenis, zona ajardinada, garaje cerrado exclusivo para los clientes, un restaurante con terraza frente a la playa y un restaurante de carne a la brasa al aire libre justo delante del mar. Y al mismo tiempo, es el lugar ideal para conocer el Salto de la Caula, en las Escaules. Forma parte del curso del río Muga, cuando en este punto el torrente de la Caula se encuentra con un salto de 30 metros de altura, por donde cae el agua formando esta espectacular cascada. El desprendimiento de unas grandes rocas de hace unos años dificulta el baño en este punto, pero el espectáculo del agua y el ruido que hace al caer se mantienen intacto.

 

Para conocer esta joya de la naturaleza también podéis alojaros en Pals, en el Hotel Mas Salvi, un encantador hotel escondido en la zona verde protegida del Carmany de Pals, en el corazón de la Costa Brava. Es una masía del siglo XVII rehabilitada y convertida en un lujoso hotel. Rodeado de 70.000 metros cuadrados de bosques privados el Mas Salvi disfruta de un entorno natural incomparable.

Y sin movernos del Alt Empordà, también tenéis al alcance otro regalo de la naturaleza, el Gorg Negre de Cantallops. Aquí sí que podréis sumergiros y sentir la frescura del agua con toda la intensidad. Esta viene del Puigneulós, en la sierra de la Albera, y si las lluvias son generosas este otoño encontraréis una vegetación de ribera exuberante y una garganta de bastante profundidad en el arroyo de Anyet, un afluente de la Muga. Una vez terminado el baño podéis seguir el curso del río, que no dejará de sorprenderos porque esconde más de un rincón de gran belleza.

 

Y para hacer de esta excursión una experiencia redonda os aconsejamos el Hotel Mas Lazuli, en Pau. Es un antiguo convento del siglo XI, totalmente restaurado, rodeado de campos de olivos y viñedos que se pierden en el horizonte. Una ubicación privilegiada en la Costa Brava, muy cercano a las playas de Roses, Cadaqués y los parques naturales del Cap de Creus o los Aiguamolls del Empordà. Tiene 17 habitaciones, 7 de ellas suites, totalmente renovadas con un estilo contemporáneo, que contrastan con la antigüedad del lugar. El restaurante, el espacio wellness, el chillout, la piscina y los jardines os ofrecerán agradables momentos. Además, ofrece una cocina creativa y actual a base de productos frescos del Empordà, algunos incluso del propio huerto del hotel. Y para llevaros a casa un trocito de esta experiencia encontraréis una selección de bisutería, accesorios, productos de cosmética y souvenirs, así como aceite de oliva y vino de la propiedad.

Vamos ahora un poco más hacia el sur, en el Baix Empordà. Aquí debéis conocer el Hotel Castell Empordà, de La Bisbal d’Empordà, un auténtico monumento nacional. Se trata de un espectacular castillo medieval del siglo XII, convertido hoy en un elegante y confortable hotel. Enclavado entre el Pirineo y el Mediterráneo, es un privilegiado emplazamiento que ofrece una exquisita cocina y una cálida estancia, y que puede ser vuestra casa durante unos días mientras descubrís el entorno natural de la zona.

 

Un entorno tan admirable como el paraje de las gargantas de Salenys, en Romanyà de la Selva. Desde este pueblecito podéis empezar una bonita ruta fluvial que os llevará hasta este conjunto de rocas y saltos de agua, pasando por puentes de madera y pasarelas cerca del arroyo, que se retuerce e incluso ofrece algún tramo de vía ferrata. Las pozas se van sucediendo a lo largo del recorrido, y en cualquier momento podéis salir del itinerario para probar la temperatura del agua. ¿Qué, os atrevéis? ¡Pues chapuzón! Esto es vida.

 

Para conocer esta joya tan cercana al Mediterráneo, pero que por aspecto parece situada en un área pre pirenaica, contáis con el Hotel Garbí, en Calella de Palafrugell. Se encuentra a sólo 200 metros del municipio y a 30 minutos de cinco campos de golf de la zona. La familia Serra regenta este acogedor hotel, donde podréis bañaros en su piscina climatizada en el jardín o relajarse en el jacuzzi en la habitación. Y donde, por supuesto, podréis disfrutar de una refinada cocina mediterránea.

 

Fotos: Enric Rubio Ros, Isabel Albertí, EliziR , Xevibp

 

 

 

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